miércoles, 9 de enero de 2013

Paladar con crisis de identidad

en lo que a golosinas se refiere.

Hay algo que quiero compartir con ustedes, mi paladar esta padeciendo una crisis de identidad jajajajaja. Resulta ser que antes de mudarme a Suecia tenía un montón de golosinas que me encantaban (¿acaso ustedes creian que mi sobrepesso era producto del aire solamente?) y que ahora por alguna razón ya no me gustan tanto.
Cuando me mude a Suecia estuve 6 meses sin probar golosinas argentinas. Entonces mi mamá me envió un paquete con un monton de las que eran mis preferidas. Yo me fuí volando al correo para buscarlas. Apenas salí abrí el paquete y le dí un mordiscón a un alfajor que solia ser mi favorito y me dí cuenta que mi paladar ya no reconocio ese sabor. Igual me mandé todos los alfajores que habian tratando de que mi paladar volviera a reconocerlos y no tuve éxito.
Hoy, 5 años después, pienso aaahhh que ganas de comer esto, aquello o lo otro. Pero soy muy consciente de que me gustan solo en mi imaginación porque a la hora de la verdad ya no los disfruto como antes.
No me sucede lo mismo con las cosas saladas o con las golosinas hechas a base de maní. A esas las sigo disfrutando como siempre. Tampoco me sucede lo mismo con los alfajores que empezaron a fabricar después de mi mudanza, será porque mi paladar no tenia registro previo de ellos.
En fín, mi paladar esta loco de atar ya que tampoco le gustan al 100% las golosinas suecas.

¿Hay alguien mas que este pasando por lo mismo?

7 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Sí, a mí. No paso de un alfajor si es que como. Puedo ver la caja que no me produce nada. Pero me llegás a alcanzar una caja de Palitos de la Selva... y no respondo de mí!!!

Majo dijo...

A mi me pasa lo mismo con todo lo dulce. Yo era medio adicta al azúcar, y ahora cuando viajo a Uruguay hay cosas que me parecen DEMASIADO dulces y no las puedo comer: algunas mermeladas, jugos de fruta, el azúcar con el té... incluso el dulce de leche, tengo que comer poco porque me empalago enseguida!

El cambio fue a la fuerza, pero ahora mi cuerpo se acostumbró a consumir menos azúcar, y con algunas cosas no hay vuelta atrás.

El hombre es un bicho de costumbre :-)

Majo dijo...

Ah, y golosinas tampoco! No me gustan las golosinas suecas, pero tampoco puedo comer las que comía antes.

Con lo salado no hay problema. Pero creo que el cuerpo no se hace adicto a la sal, no?

Besos :-)

Sergio dijo...

Pues yo creo que a todos nos pasa lo mismo, de pequeño comía muchos dulces, aun de joven o adulto, siempre tenía en mi escritorio dulces, ahora ni los pruebo, ¿cómo perdí el gusto por lo dulce? No sé.

Pero no me preocupo disfruto de otras cosas, me encantan el té de lo que sea, especialmente de canela.

Un abrazo con amor

Genín dijo...

Pues mejor así ¿no? todos esos dulces engordan un montón, así puedes comer de lo que te gusta salado y no engordas y es mejor para la salud...
Besos y salud

Ale Marge dijo...

Yo estuve hasta hace una semana en buenos Aires y vi que los alfajores ya no tienen la calidad de antes , salvo que los compres en algún negocio artesanal, incluso los Havanna no son los mismos y no es cuestión de paladar porque mi familia que no cambió de país dice lo mismo. Hay cosas que sí para mí siguen teniendo el mejor gusto y es todo lo que se refiere a lacteos, no los cambio por ninguno de Canadá.

Anónimo dijo...

Hola Natalia! Recien descubro tu blog.
Creo que no es tu paladar, que es la calidad argentina que bajo muchisimo. Coincido con los demas en que los alfajores ya no son los mismos. Ahora a los lugares que te ofrecen reposteria artesanal (alfajorcitos de maicena recien hechos o pastafrola por ej) no hay con que darle. Hablando de eso, hay alguna pasteleria/panaderia argentina en Estocolmo? Gracias
Gabriela